
Es muy difícil tratar de triunfar cuando tú misma te sientes como una perdedora. Es todavía más difícil, mirarse en ese espejo mental y ver algo hermoso cuando siempre has sido la bestia del pantano. Más difícil aún es mirar a los ojos a esa persona que te gusta y que te encantaría abrazar, besar y demás cosas que no se pueden publicar; y tratar de ver lo que él ve en tí. Por mucho que te digan lo que vales, si tienes marcado a fuego un cero en esa parte del cerebro que controla la autoestima, poco puedes hacer para cambiarlo.
Lo intento, de verdad, pero tengo miedo. Siempre he tenido miedo de casi todo, pero cuando ese “casi todo” es algo que podría ser real, auténtico y está cerca… el terror se intensifica, convirtiéndolo todo en una película extraña y tú sientes que alguien interpreta tu papel: habla por tí, se mueve por tí, pero no eres tú…
Extraño preferir observar una vida que vivirla… pero lo primero es mucho más sencillo que lo segundo…
Lo intento, de verdad, pero tengo miedo. Siempre he tenido miedo de casi todo, pero cuando ese “casi todo” es algo que podría ser real, auténtico y está cerca… el terror se intensifica, convirtiéndolo todo en una película extraña y tú sientes que alguien interpreta tu papel: habla por tí, se mueve por tí, pero no eres tú…
Extraño preferir observar una vida que vivirla… pero lo primero es mucho más sencillo que lo segundo…
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